Manuel Sánchez, Lorena Suárez y Begoña Cantabrana. Farmacología (Dpto. de Medicina), Universidad de Oviedo
Ponencia en el XV Congreso de Fitoterapia Ciudad de Oviedo – Jornada de Fitoterapia de SEFIT
Las poliaminas son compuestos policatiónicos presentes en todas las células. Se sintetizan principalmente a partir de la ornitina, que se transforma en putrescina mediante la ornitina descarboxilasa; posteriormente, la putrescina se convierte en espermidina y esta, a su vez, en espermina. Otras fuentes son la absorción intestinal tras la ingesta alimentaria y la producción por la microbiota intestinal. Estas fuentes contribuyen al mantenimiento de los niveles intracelulares de poliaminas, esenciales para el crecimiento y la proliferación celular (1).
La espermidina ha recibido especial atención por su relación con la supervivencia experimental (2) y con una mayor longevidad en poblaciones con alta ingesta dietética. Se han descrito efectos cardiovasculares, neurológicos y metabólicos (3). Su capacidad para estimular la autofagia ha contribuido a considerarla uno de los posibles «elixires de la longevidad». Sin embargo, las poliaminas también presentan efectos proliferativos y se han relacionado con hipertrofia, hiperplasia y procesos tumorales (4).
Por ello, antes de plantear estrategias de suplementación, es necesario conocer la ingesta dietética de poliaminas y sus niveles biológicos, así como las posibles modificaciones asociadas a cambios en la dieta. El análisis nutricional realizado en una población mediterránea mostró una ingesta media de 46,89 mg/persona/día (410,57 µmol/persona/día), superior a la descrita en poblaciones con otros patrones dietéticos y sin diferencias relevantes según la edad. La ingesta se asoció, además, con perfiles dietéticos relacionados con efectos beneficiosos para la salud (5).
Otro aspecto importante es caracterizar si la cuantificación de poliaminas en sangre periférica podría constituir un biomarcador de interés para evaluar cambios en su metabolismo y posibles modificaciones relacionadas con la dieta o procesos patológicos. En nuestro análisis se observó una tendencia a la disminución de sus niveles con la edad, especialmente de putrescina en eritrocitos y plasma (6). Asimismo, se detectaron alteraciones en patologías cardiovasculares (7) y modificaciones de las concentraciones fecales en enfermedades digestivas (8).
Finalmente, no está claro si la suplementación o la restricción de la ingesta modifican los niveles sanguíneos de poliaminas. Los estudios de suplementación oral no han demostrado de forma consistente un aumento de sus concentraciones sanguíneas, salvo en el caso de la espermina. En nuestro estudio con espirulina, alimento rico en poliaminas, se observó un aumento de determinadas poliaminas en células sanguíneas relacionado con sus valores basales. La restricción de la ingesta no parece modificar sustancialmente sus niveles a corto plazo.
Futuros estudios deberán esclarecer el papel de las poliaminas dietéticas en la fisiología y en las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Bibliografía
- Schibalski et al. (2024). American Journal of Physiology Cell Physiology 327, C341-C356.
- Eisenberg et al. (2009). Nature Cell Biology 11, 1305-1314.
- Madeo et al. (2018) Science 359.
- Damiani E, Wallace HM (2018). Polyamines and Cancer. Methods in molecular biology (Clifton, NJ) 1694, 469-488.
- Cantabrana et al. (2025). Nutrition 130, 112608.
- Sánchez et al. (2023). Amino Acids 55, 789-798.
- Rubín et al. (2025). Appl Sci 15, 6456.
- Barreiro-Alonso et al. (2024). Nutrients 16.


