Josep Allué Creus. Vocal de Fitoterapia del COF de Barcelona.
Presentación en el XV Congreso de Fitoterapia Ciudad de Oviedo – Jornada de Fitoterapia de SEFIT
La utilización de plantas medicinales y sus derivados está experimentando una profunda transformación, impulsada por los avances en el conocimiento científico, el desarrollo de nuevas tecnologías de extracción y caracterización, la innovación en ingredientes y la evolución del marco regulador. Sin embargo, esta renovación convive con una realidad fundamental: muchas de las plantas utilizadas tradicionalmente continúan siendo protagonistas de la fitoterapia.
Las nuevas plantas representan oportunidades para desarrollar productos con propiedades nutricionales y fisiológicas de interés. Especies procedentes de diferentes tradiciones medicinales, como Moringa oleifera, Withania somnifera o Hericium erinaceus, han despertado un creciente interés comercial y científico. Su incorporación al mercado europeo plantea cuestiones relacionadas con la identificación botánica, la composición fitoquímica, la evidencia de eficacia, la seguridad y su posible consideración como nuevos alimentos (Novel Foods).
Los nuevos ingredientes no siempre proceden de plantas nuevas. La investigación y la tecnología permiten obtener extractos estandarizados, fracciones enriquecidas, compuestos purificados y nuevas formulaciones a partir de especies utilizadas desde hace décadas. La mejora de la biodisponibilidad, la caracterización de los principios activos y la estandarización de los procesos de fabricación permiten desarrollar ingredientes con perfiles diferenciados. No obstante, la innovación tecnológica debe acompañarse de una evaluación rigurosa de su seguridad, eficacia y situación regulatoria.
Las plantas de siempre continúan ofreciendo importantes posibilidades de desarrollo. Especies como la valeriana, la melisa, la pasiflora, el cardo mariano, la alcachofa o la gayuba son ejemplos de plantas cuyo conocimiento tradicional se está revisando mediante nuevos estudios farmacológicos, clínicos y fitoquímicos. Esta actualización permite identificar nuevas aplicaciones potenciales, precisar sus mecanismos de acción y establecer mejor las condiciones de utilización, las limitaciones y las posibles interacciones.
En lo relativo a los mecanismos de acción un nuevo aspecto está centrando muchos estudios. La interacción entre los compuestos bioactivos vegetales y la microbiota constituye un campo emergente de investigación, en el que los microorganismos pueden transformar los fitoquímicos y modificar su biodisponibilidad y actividad biológica. A su vez, determinados ingredientes vegetales pueden modular la composición y la actividad metabólica de la microbiota, contribuyendo potencialmente a sus efectos sobre la salud.
En definitiva, la innovación en fitoterapia no consiste únicamente en descubrir nuevas plantas, sino también en desarrollar nuevos ingredientes y obtener nuevos conocimientos sobre las plantas que ya utilizamos. La combinación de tradición, investigación, tecnología y rigor regulatorio constituye la base para una utilización responsable de los recursos vegetales en el ámbito de la salud.


