Rosa Tejada Rascón. Clínica Veterinaria Perros y gatos, Ciudad Real
Ponencia en el XV Congreso de Fitoterapia Ciudad de Oviedo – Jornada de Fitoterapia de SEFIT
El abordaje de un paciente geriátrico con una enfermedad inmunomediada constituye un reto clínico especialmente complejo. En este caso se trataba de una patología inflamatoria grave, cuyo control requirió la administración de corticoides a dosis inmunosupresoras durante varios meses. La duración y la intensidad de la corticoterapia favorecieron la aparición progresiva de importantes efectos adversos.
El paciente desarrolló, además, infecciones urinarias recurrentes, alteraciones dermatológicas y, finalmente, diabetes mellitus. Estas complicaciones son especialmente relevantes en un animal geriátrico, ya que pueden deteriorar considerablemente su calidad de vida y conducir a la polimedicación ya que cada proceso requiere una intervención adicional, mientras aumenta la posibilidad de interacciones farmacológicas, recaídas y efectos adversos.
La incorporación de la fitoterapia, prescrita de forma individualizada y bajo seguimiento veterinario, proporcionó una ayuda inestimable en el manejo integral del paciente. La selección de los preparados fitoterápicos se realizó atendiendo a la edad del animal, su estado metabólico, la enfermedad primaria, las complicaciones existentes y los posibles riesgos de interacción. Gracias a este planteamiento, varios de los procesos secundarios pudieron resolverse o mantenerse bajo control sin necesidad de recurrir sistemáticamente a tratamientos cada vez más prolongados o complejos. En las alteraciones urinarias, la fitoterapia contribuyó al mantenimiento de un entorno vesical menos favorable para las recurrencias y al apoyo de las defensas locales. En el ámbito dermatológico, ayudó a modular la inflamación, favorecer la reparación de la barrera cutánea y mejorar la respuesta frente a las agresiones asociadas a la inmunosupresión. En el caso de la diabetes, aunque su tratamiento y monitorización convencional continuaron siendo imprescindibles, el apoyo fitoterápico y nutricional permitió abordar de manera más global el estado inflamatorio y metabólico del paciente.
Uno de los aspectos más destacables fue la instauración preventiva de un protocolo hepatoprotector desde las primeras fases del tratamiento. El hígado debía metabolizar durante meses una elevada carga farmacológica, a la que posteriormente se sumaron las alteraciones derivadas de la edad y de la diabetes. La intervención precoz permitió proporcionar soporte antioxidante, favorecer los mecanismos fisiológicos de detoxificación y proteger las membranas de los hepatocitos. Como resultado, el hígado mantuvo una buena capacidad funcional y apenas mostró repercusiones clínicamente relevantes a pesar del tratamiento prolongado.
En un paciente geriátrico, este enfoque adquiere una importancia especial. El objetivo no consiste únicamente en tratar cada nueva enfermedad de forma aislada, sino en preservar la funcionalidad global, limitar el impacto de la polimedicación y mantener la mejor calidad de vida posible.
Uno de los aspectos más destacables fue la instauración preventiva de un protocolo hepatoprotector desde las primeras fases del tratamiento. El hígado debía metabolizar durante meses una elevada carga farmacológica, a la que posteriormente se sumaron las alteraciones derivadas de la edad y de la diabetes. La intervención precoz permitió proporcionar soporte antioxidante, favorecer los mecanismos fisiológicos de detoxificación y proteger las membranas de los hepatocitos. Como resultado, el hígado mantuvo una buena capacidad funcional y apenas mostró repercusiones clínicamente relevantes a pesar del tratamiento prolongado.
En un paciente geriátrico, este enfoque adquiere una importancia especial. El objetivo no consiste únicamente en tratar cada nueva enfermedad de forma aislada, sino en preservar la funcionalidad global, limitar el impacto de la polimedicación y mantener la mejor calidad de vida posible. En este perro, la combinación racional de medicina convencional, fitoterapia preventiva y seguimiento clínico permitió controlar una patología grave y acompañar al organismo durante su recuperación, demostrando que ambas estrategias pueden complementarse de forma eficaz, prudente y clínicamente valiosa.


